Voto electrónico: La solución a un problema que no existe

Bandera Fueguina entrevistó al informático cordobés Javier Smaldone quien explicó que los inconvenientes en la emisión del voto utilizando recursos tecnológicos. Además explicó el fracaso que resultó lo propuesto por ALTEC en Río Negro.
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Mientras el Gobierno Provincial propone de manera eufórica el debate por el voto electrónico en el marco de la reforma electoral, no se advierte que existen antecedentes de fallas graves, entre ellas, la vulneración del voto secreto. Bandera Fueguina habló con el informático cordobés Javier Smaldone quien explicó que la utilización de recursos tecnológicos propone una solución donde no hay un problema. 

El secreto del voto, según el informático cordobés Javier Smaldone, es el derecho más vulnerable en el sistema electrónico (presentado como boleta única electrónica) que impulsa el gobierno nacional a través de Cambiemos.

En Tierra del Fuego se presentó el sistema de la empresa estatal de Río Negro, ALTEC el cual, “es una versión empeorada del sistema de MSA” ya que el votante debe identificarse ante la máquina de votación usando su huella digital y eso “es una locura. Es violatorio del principio básico del secreto de sufragio”, según Smaldone.

Si bien hay muchos sistemas electrónicos, todos tienen en común la vulnerabilidad…

J.S: Estamos en el 2016, después de 50 años del primer intento de voto electrónico no existe un modelo formal para satisfacer el requerimiento que tiene el sistema electoral, esto es: el voto secreto, la garantía de resultado y que los ciudadanos puedan verificar que ese resultado sea correcto. Todos los sistemas que están dando vueltas por el mundo tienen problemas que van desde grande hasta inmensos. No hay un sistema en el mundo a lo largo de la historia que abierto al escrutinio público independiente no se haya encontrado errores groseros. Ahora en Argentina los sistemas electrónicos brotan como la humedad; como en Salta, Capital Federal y varias municipales se usa la "boleta única electrónica" de MSA, en Misiones está el sistema "voto codificado misionero"; hay otra propuesta realizada por la Universidad de Mendoza y por último está el sistema de ALTEC.

Parece que se juntan tres tipos y diseñan un sistema de voto electrónico y nos parece buenísimo pero cuando cruzamos la frontera y miramos en los países más desarrollados tecnológicamente encontramos que lo han intentado pero no pudieron hacer un sistema confiable. Es una muestra de los subdesarrollados que somos. En argentina nos venden espejitos de colores.

En la provincia, se está presentando el sistema ALTEC como la novedad…

ALTEC es una empresa, que después de lo ocurrido en Las Grutas en el año 2007 (Ver el caso de Las Grutas), debería haber desaparecido como empresa o dejar de hacer sistemas electrónicos. En ese año hicieron una votación con ese sistema que tuvo resultados desastrosos; los concejales debieron pedir disculpas públicamente. Fue la primera y la última vez que se uso porque fue un desastre esa elección. Actualmente “e-voto” se parece al sistema MSA utilizado en Salta que tiene fallas, encima con la identificación de huellas digitales que es inaceptable. Pero cuando el sector político lo quiere hacer, lo va a hacer, pondrán una montaña de guita que saldrá de los votantes.

Es muy complejo el tema que en el marco de control, pero hay que saber que todos los sistemas son vulnerables. Resulta difícil de creer que alguien promocione una máquina de votación con identificación del votante mediante huellas digitales. Ni siquiera en Venezuela se atreven a tanto, ya que al menos simulan que la identificación y la emisión del voto se realizan a través de dos sistemas separados, sin ninguna vinculación entre ellos pero la capacidad de invención argentina siempre puede más.

¿Además de usted, quienes más se oponen al uso de tecnologías en la emisión del voto?

-Soy programador informático independiente. Fui invitado en los primeros días de agosto, a la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde hablé como varios en el plenario de diputados. Tengo un interés cívico en estas cosas. Además se encuentra la Fundación Vía Libre, una organización que tiene más de 15 años ocupándose de los derechos en el mundo digital. También un grupo de investigadores, científicos de universidades, programadores, que nos hemos reunido por la preocupación en esta tendencia de incorporar tecnologías en la emisión de votos.

¿Que se propone?

-El sistema electoral argentino tiene 100 años, habría que revisarlo. No es un sistema que tenga grandes problemas. Si miramos la historia podemos encontrar episodios lamentables como la quema de urna pero no da vueltas el resultado de la elección. Pero nuestra propuesta, que no me canso de decir y hacer aunque sé que no soy dueño la verdad, es que los requerimientos del sistema son iguales en el resto del mundo. El voto es secreto y es contabilizado en el resto del mundo. Es muy argentino no revisar la historia.

Se propone solucionar problemas donde no existen. Se agita la bandera del fraude, cuando no es cierto, no tiene tantos problemas. La idea es que las elecciones deben estar controladas por los ciudadanos tanto como sea posible, por eso los fiscales son personas comunes que tienen la autoridad de un juez mientras que el resto de los votantes no podemos ser desmedidos. La idea es que en el día de las elecciones, todo lo que pueda estar bajo control, este en nuestro control sin depender de un tercero. Es fundamental tener más herramientas tanto para los votantes como los fiscales y los punteros políticos. Para que todos colaboren y que haya una estabilidad.

No estamos en contra del uso de tecnologías informáticas, si no que estamos en contra en la emisión de votos con recursos tecnológicos porque en el desarrollo no ha existido un grado de madurez que permita hacerlo bien. Si se puede usar herramientas tecnológicas para mejorar en otras etapas como el escrutinio de mesas, la confección de las actas, la transmisión de los resultados, el control ciudadano a través de internet cuando los resultados se van publicando.

La primera cuestión es que se debe capacitar a los votantes, se trata de cultura y de costumbre pero no se invierte en eso. Lo segundo es que escucho es que se ahorra tiempo y se adquiere velocidad con el voto electrónico. ¿Cuál es el problema? ¿Que los periodistas se tienen que ir a dormir temprano y cerrar la edición del domingo para tener un ganador el lunes? ¿Cuál es el problema si estamos tres días contando votos? Si votamos cada cuatro años. Entonces comencemos a hablar de cosas más importantes que la tapa del diario del día lunes.

El caso ALTEC en Las Grutas

Sobre finales del año 2007 se planificó que Las Grutas fuera el primer lugar de implementación de estos sistemas en cuatro mesas, dos femeninas y dos masculinas. En votaciones obligatorias y vinculantes para autoridades municipales.

Un grupo de vecinos presentaron un recurso de amparo ante la justicia en reclamo de su derecho a votar en condiciones tradicionales, no obstante fue rechazado un día antes de la elección bajo el argumento de que las condiciones de seguridad estaban dadas.

Durante el proceso todo funciono muy mal. Las dos mesas femeninas fallaron, solo una mesa masculina funcionó. Las autoridades provinciales y de la empresa ALTEC no se hicieron cargo y los técnicos de la empresa no tuvieron respuestas, solo que era un error del sistema.

Los problemas puntuales que se sucedieron no fueron por culpa de la inexperiencia de la gente sino de errores en las máquinas. En las mesas femeninas de voto electrónico, se presentaban a votar y no aparecían en el padrón ingresado en la máquina, pero sí en el de papel que utilizaban los fiscales para su control. Por pedido de los partidos y de la Junta electoral municipal se los anotaba a mano en las otras mesas femeninas de voto tradicional y votaban allí, generando grandes demoras y mucho trabajo por parte de los fiscales que debían tomar nota de los datos de los votantes, a mano.

En una mesa masculina se terminó el papel y las máquinas se abrieron, perdiendo su carácter de inviolable. También un señor le planteó a un fiscal que el papel no se había cortado y había visto a quien había votado la persona que pasó adelante de él. Hasta en una mesa masculina electrónica la máquina se tildó y emitió un papel que daba 0. Hubo que custodiar la máquina con la policía por horas, por miedo a que se cometiera fraude y se abrió a la noche cuando ya se había terminado hacía dos horas los comicios. Se tuvieron que contar los papelitos de adentro de la máquina a mano. Todo fue más lento y por momentos muy desesperante.

Finalmente los concejales del interbloque “Juntos” impulsaron la derogación de la ordenanza de voto electrónico para San Antonio Oeste y Las Grutas.

FUENTE: Voto Electrónico-Los riesgos de una ilusión. Beatriz Busaniche, Federico Heins, Alfredo Rezinovivh. Editorial Fundación Vía Libre 2008.

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