Ushuaia contó la violencia machista

Con la presencia de la periodista Ingrid Beck y del investigador Martin Romeo se presentaron en Ushuaia los datos obtenidos a través de la primera encuesta para contar la violencia machista. Tierra del Fuego, al igual que el resto del país, arrojó números altísimos en cuanto acoso en lugares públicos y privados, violencia obstétrica y control de pareja.
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Ushuaia contó la violencia machista - Foto Micaela Cantero

400 mujeres y mujeres trans de Ushuaia, Tolhuin y Rio Grande respondieron la encuesta en la que se midieron 15 dimensiones diferentes de violencia contra las mujeres, ninguna de ellas se ubicó por debajo del 47% de incidencia de, por lo menos, una situación experimentada. El cuestionario  estuvo disponible durante 3 meses de manera online pero también participaron mujeres sin conectividad, a través de asociaciones civiles, y privadas de su libertad.

Se realizó bajo la premisa de que el femicidio, es la expresión más visible y fatal de muchas de otras formas de violencia más sutiles, con las que niñas y mujeres conviven diariamente. Que resultan tan cotidianas que muchas veces no son percibidas como violencia por las mismas mujeres, o son naturalizadas como algo “habitual” o “normal” en las relaciones de pareja, en los noviazgos o en el trato con varones en distintos ámbitos.

El valor más alto que se registró, a nivel país y provincia también, fue en el acoso en espacios públicos y privados, el 99% de las mujeres de Tierra del Fuego que respondieron experimentó al menos una vez alguna de estas situaciones, pero sólo el 4,4% hizo la denuncia policial.

La provincia obtuvo la mayor incidencia en cuanto a violencia obstétrica siendo del 97% mientras que a nivel nacional es del 77%. En la encuesta se consultaba por situaciones vividas antes del parto (durante el embarazo), durante el parto o después del parto. Por ejemplo si las mujeres habían pasado por situaciones en las que el personal de salud hiciera comentarios irónicos, descalificadores o en tono de chiste acerca su estado; si habían sido tratadas con sobrenombres; si habían sido criticadas por llorar o gritar; si le habían escatimado información; entre otras.

También midieron el miedo que sienten las mujeres en diferentes contextos, 63,2% tuvo más de cinco veces en su vida miedo de ser violada, el 68,7%, en más de cinco ocasiones, tuvo miedo de ser atacada físicamente por su condición de mujer. Y concretamente el 74,8% respondió que se sintió amenazada por un desconocido por su condición de mujer.

El 86% de las mujeres y mujeres trans entrevistadas sufrieron al menos una situación de maltrato ambiental en pareja, Tierra del Fuego fue una de las provincias con el índice más alto. El maltrato ambiental se refiere hechos como golpear una pared, un mueble, una puerta durante una discusión; generar conflicto cuando la mujer estaba por hacer algo que consideraba importante, acosar telefónicamente, entre otros.

Según las conclusiones del Primer Índice de Violencia Machista, a la extensión del problema se agrega la multiplicación y repitencia de las experiencias. Las situaciones de violencia con mayor incidencia se caracterizan, además, por haber sido vividas en más de 5 oportunidades, lo que implica que no se trata de casos aislados y ocasionales.

 Esta encuesta entiende a “La violencia contra las mujeres como todo acto que atenta contra su dignidad, que las vulnera y lastima, que es cometido por hombres, como resultado de la discriminación hacia ellas. Es un asunto de género, porque es desde esta visión que podemos entenderlo como fenómeno colectivo, que se encuentra arraigado en la cultura y que por lo tanto es reproducido por las instituciones sociales (escuela, iglesia, estado, etc.) así como por los hombres y las mujeres.” Y afirma que “para prevenir los femicidios y las formas más extremas de violencia machista es imprescindible trabajar en la transformación de esta cultura que naturaliza la discriminación, la estigmatización y la subordinación de las mujeres”.

Ingrid Beck y Martín Romeo destacaron que a través de esta investigación pudieron determinar que “la violencia machista es un problema social grave trasversal a todas las mujeres, sin distinción del lugar en el que viven, su edad, nivel educativo o socioeconómico”.

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